(Nota: este post lo publicamos inicialmente en inglés en el blog de la Tetuan Valley Startup School. Una invitación a la reflexión sobre la velocidad, la dirección y el sentido del movimiento.)
El ‘downshifting‘ propone reducir el nivel de vida para incrementar la calidad de nuestra vida. En abril 2007 después de un estresante día de trabajo en Milán, mi anfitrión propuso cenar en el Restaurante Le Vigne – Ripa di Porta Ticinesel en la zona de “il naviglio”. Allí conocí que ese establecimiento formaba parte del ‘Slow Food Movement‘. Fue mi primer contacto con esta moda o tendencia de comportamiento social. La elección me pareció perfecta y mi impresión fue muy positiva. (A continuación el autor y su anfitrión tras la cena).
Tras aquellas horas de asueto retomamos el acostumbrado y estresante ritmo de trabajo al día siguiente. Tiempo después leí algo sobre “downshifting”. John J. Drake, el autor del bestseller Downshifting: How to Work Less and Enjoy Life More es, por así decirlo, el fundador de esta tendencia. Afirma que deberíamos identificar cuales de nuestras necesidades no son reales y nos invita a prestar atención a nuestra salud, a lo que comemos, dedicar suficiente tiempo al descanso (físico y mental), la familia y los amigos. Encuentro este enfoque bastante inteligente, y cuando miro en mi círculo de amigos y conocidos sólo una pequeña minoría ponen alguna de estas medidas en práctica. Muchos de ellos se quejan de las largas jornadas de trabajo y tiempo empleado en desplazamientos. Los RRHH de algunas empresas comienzan a implementar medidas encaminadas a ‘cuidar’ al empleado (Google Inc.: cinco días libres por año para cuidado de hijos; los empleados de Google en USA reciben dos comidas gratis al día; TRUMPF GmbH + Co. KG: una hora diaria de Tai Chi al comienzo de la jornada laboral, pagada a medias por el empleado y la empresa). Buscan empleados leales y productivos. En cuando al mercado de trabajo español, sólo en encontrado atisbos de este comportamiento en empresas de muy gran tamaño, siendo inexistente o desconocida la aplicación en compañías de tamaño mediano-pequeño. Otro punto a considerar es la diferencia entre el estrés bueno que nos proporciona energía y entusiasmo en el desarrollo de nuestras tareas, y el estrés malo que nos destruye física y mentalmente.
Los artículos que he leído al respecto están llenos de ejemplos (personas con nombre y apellidos) que han adoptado el estilo de vida “downshifting” después de años de experimentar justo lo contrario (dieciocho horas de trabajo diario, ausencia de vida familiar, divorcio,…). Espero ser capaz de implementar más medidas “slow” antes de alcanzar el punto de no retorno.
Termino con una conexión con el no muy lejano ‘día de los difuntos’ (2 de noviembre). En palabras de Steve Jobs: “Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que he encontrado jamás para tomar las mejores decisiones de mi vida”.